Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Crimen y Castigo (Fedor Dostoiewski)

Crimen y Castigo (Fedor Dostoiewski) - pág.325

Indice General | Volver

Página 325 de 508


Sus labios, sin color, temblaban ligeramente.

Era muy joven y vestía con la modestia de la gente del pueblo. Delgado, de talla media, cabello cortado al rape, rostro enjuto y finas facciones. El hombre al que acababa de rechazar entró inmediatamente tras él y le cogió por un hombro. Era un gendarme. Pero Nicolás consiguió desprenderse de él nuevamente.
Algunos curiosos se hacinaron en la puerta. Los más osados pugnaban por entrar. Todo esto había ocurrido en menos tiempo del que se tarda en describirlo.
-¡Fuera de aquí! ¡Espera a que te llamen! ¿Por qué lo han traído? -exclamó el juez, sorprendido e irritado.
De pronto, Nicolás se arrodilló.
-¿Qué haces? -exclamó Porfirio, asombrado.
-¡Soy culpable! ¡He cometido un crimen! ¡Soy un asesino! -dijo Nicolás con voz jadeante pero enérgica.
Durante diez segundos reinó en la estancia un silencio absoluto, como si todos los presentes hubieran perdido el habla. El gendarme había retrocedido: sin atreverse a acercarse a Nicolás, se había retirado hacia la puerta y allí permanecía inmóvil.
-¿Qué dices?-preguntó Porfirio cuando logró salir de su asombro.
-Yo... soy... un asesino -repitió Nicolás tras una pausa.
-¿Tú? -exclamó el juez de instrucción, dando muestras de gran desconcierto-. ¿A quién has matado?
Tras un momento de silencio, Nicolás respondió:
-A Alena Ivanovna y a su hermana Lisbeth Ivanovna. Las maté... con un hacha. No estaba en mi juicio -añadió.
Y guardó silencio, sin levantarse.
Porfirio Petrovitch estuvo un momento sumido en profundas reflexiones. Después, con un violento ademán, ordenó a los curiosos que se marcharan. Éstos obedecieron en el acto y la puerta se cerró tras ellos. Entonces, Porfirio dirigió una mirada a Raskolnikof, que permanecía de pie en un rincón y que observaba a Nicolás petrificado de asombro. El juez de instrucción dio un paso hacia él, pero, como cambiando de idea, se detuvo, mirándole. Después volvió los ojos hacia Nicolás, luego miró de nuevo a Raskolnikof y al fin se acercó al pintor con una especie de arrebato.
-Ya dirás si estabas o no en tu juicio cuando se lo pregunte -exclamó, irritado-. Nadie te ha preguntado nada sobre ese particular. Contesta a esto: ¿has cometido un crimen?
-Sí, soy un asesino; lo confieso -repuso Nicolás.
-¿Qué arma empleaste?
-Un hacha que llevaba conmigo.
-¡Con qué rapidez respondes! ¿Solo?
Nicolás no comprendió la pregunta.
-Digo que si tuviste cómplices.
-No, Mitri es inocente. No tuvo ninguna participación en el crimen.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 301 302 303 304 305 306 307 308 309 310 311 312 313 314 315 316 317 318 319 320 321 322 323 324 325 326 327 328 329 330 331 332 333 334 335 336 337 338 339 340 341 342 343 344 345 346 347 348 349 350 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-508  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados