Crimen y Castigo (Fedor Dostoiewski) - pág.263
Indice General
|
Volver
Página 263 de 508
Al pronunciar estas palabras, Svidrigailof volvió a echarse a reír. Raskolnikof comprendió que aquel hombre obraba con arreglo a un plan bien elaborado y que era un perillán de clase fina.
-Debe usted de llevar varios días sin hablar con nadie, ¿verdad? -preguntó el joven.
-Algo de eso hay. Pero dígame: ¿no le extraña a usted mi buen carácter?
-No, de lo que estoy asombrado es de que tenga usted demasiado buen carácter.
-Usted dice eso porque no me he dado por ofendido ante el tono grosero de sus preguntas, ¿no es verdad? Sí, no me cabe duda. Pero ¿por qué tenía que enfadarme? Usted me ha preguntado francamente, y yo le he respondido con franqueza -su acento rebosaba comprensión y simpatía-. Ahora -continuó, pensativo- nada me preocupa, porque ahora no hago absolutamente nada... Por lo demás, usted puede suponer que estoy tratando de ganarme su simpatía con miras interesadas, ya que mi mayor deseo es ver a su hermana, como le he confesado. Pero créame si le digo que estoy verdaderamente aburrido, sobre todo después de mi inactividad de estos tres últimos días. Por eso me he alegrado tanto de verle... No se enfade, Rodion Romanovitch, pero me parece usted un hombre muy extraño. Usted podrá decir que cómo se me ha ocurrido semejante cosa precisamente en este momento, pero es que yo no me refiero a ahora, sino a estos últimos tiempos... En fin, me callo; no quiero verle poner esa cara. No soy tan oso como usted cree.
Raskolnikof le dirigió una mirada sombría.
-Tal vez no lo sea usted nada. A mí me parece que es un hombre sumamente sociable, o, por lo menos, que sabe usted serlo cuando es preciso.
-Sin embargo, a mí no me preocupa la opinión ajena -repuso Svidrigailof en un tono seco y un tanto altivo-. Por otra parte, ¿por qué no adoptar los modales de una persona
mal educada en un país donde esto tiene tantas ventajas, y sobre todo cuando uno se siente inclinado por temperamento a la mala educación? -terminó entre risas.
-Pues yo he oído decir que usted tiene aquí muchos conocidos y que no es eso que llaman -un hombre sin relaciones». Si no persigue usted ningún fin, ¿a qué ha venido a mi casa?
-Es cierto que tengo aquí conocidos -dijo el visitante, sin responder a la pregunta principal que se le acababa de dirigir-.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
251
252
253
254
255
256
257
258
259
260
261
262
263
264
265
266
267
268
269
270
271
272
273
274
275
276
277
278
279
280
281
282
283
284
285
286
287
288
289
290
291
292
293
294
295
296
297
298
299
300
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-450
451-500
501-508
|