Crimen y Castigo (Fedor Dostoiewski) - pág.243
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) Por otra parte, no hay motivo para inquietarse demasiado. La masa no les reconoce nunca ese derecho y los decapita o los ahorca, dicho en términos generales, con lo que cumple del modo más radical su papel conservador, en el que se mantiene hasta el día en que generaciones futuras de esta misma masa erigen estatuas a los ajusticiados y crean un culto en torno de ellos..., dicho en términos generales. Los hombres de la primera categoría son dueños del presente; los de la segunda del porvenir. La primera conserva el mundo, multiplicando a la humanidad; la segunda empuja al universo para conducirlo hacia sus fines. Las dos tienen su razón de existir. En una palabra, yo creo que todos tienen los mismos derechos. Vive donc la guerre éternelle..., hasta la Nueva Jerusalén, entiéndase.
-Entonces, ¿usted cree en la Nueva Jerusalén?
-Sí -respondió firmemente Raskolnikof.
Y pronunció estas palabras con la mirada fija en el suelo, de donde no la había apartado durante su largo discurso.
-¿Y en Dios? ¿Cree usted...? Perdone si le parezco indiscreto.
-Sí, creo -repuso Raskolnikof levantando los ojos y fijándolos en Porfirio.
-¿Y en la resurrección de Lázaro?
-Pues... sí. Pero ¿por qué me hace usted estas preguntas?
-¿Cree usted sin reservas?
-Sin reservas.
-Bien, bien... La cosa no tiene ninguna importancia. Simple curiosidad... Ahora, y perdone, permítame que vuelva a nuestro asunto. No siempre se ejecuta a esos criminales. Por el contrario, algunos...
-Conservan su vida, triunfantes. Sí, esto les sucede a algunos, y entonces...
-Son ellos los que ejecutan.
-Siempre que sea necesario, que es el caso más frecuente. Desde luego, su observación es muy sutil.
-Muchas gracias. Pero dígame: ¿cómo distinguir a esos hombres extraordinarios de los otros? ¿Presentan alguna característica especial al nacer? Mi opinión es que en este punto hay que observar la más rigurosa exactitud y alcanzar una gran precisión en la distinción de los dos tipos de hombre. Perdone mi inquietud, muy natural en un hombre práctico y bienintencionado, pero ¿no sería conveniente que esos hombres fueran vestidos de un modo especial o llevaran algún distintivo...? Porque suponga usted que un individuo perteneciente a una categoría cree formar parte de la otra y se lanza -a destruir todos los obstáculos que se le oponen, para decirlo con sus propias y felices palabras. Entonces...
-¡Oh! Eso ocurre con frecuencia. Es una observación que supera a la anterior en agudeza.
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