Crimen y Castigo (Fedor Dostoiewski) - pág.163
Indice General
|
Volver
Página 163 de 508
El obrero de más edad se quedó mirándole.
-¿Qué desea usted? -le preguntó de pronto.
En vez de contestarle, Raskolnikof se levantó, pasó al vestíbulo y empezó a tirar del cordón de la campanilla. Era la misma; la reconoció por su sonido de hojalata. Tiró del cordón otra vez, y otra, aguzó el oído mientras trataba de recordar. La atroz impresión recibida el día del crimen volvió a él con intensidad creciente. Se estremecía cada vez que tiraba del cordón, y hallaba en ello un placer cuya violencia iba en aumento.
-Pero ¿qué quiere usted? ¿Y quién es? -le preguntó el empapelador de más edad, yendo hacia él.
Raskolnikof volvió a la habitación.
-Quiero alquilar este departamento -repuso-, y es natural que desee verlo.
-De noche no se miran los pisos. Además, ha de subir acompañado del portero.
-Veo que han lavado el suelo. ¿Van a pintarlo? ¿Queda alguna mancha de sangre?
-¿De qué sangre?
-Aquí mataron a la vieja y a su hermana. Allí había un charco de sangre.
-Pero ¿quién es usted? -exclamó, ya inquieto, el empapelador.
-¿Yo?
-Sí.
-¿Quieres saberlo? Ven conmigo a la comisaría. Allí lo diré.
Los dos trabajadores se miraron con expresión interrogante.
-Ya es hora de que nos vayamos -dijo el mayor-. Incluso nos hemos retrasado. Vámonos, Aliochka. Tenemos que cerrar.
-Entonces, vamos -dijo Raskolnikof con un gesto de indiferencia.
Fue el primero en salir. Después empezó a bajar lentamente la escalera.
-¡Hola, portero! -exclamó cuando llegó a la entrada.
En la puerta había varias personas mirando a la gente que pasaba: los dos porteros, una mujer, un burgués en bata y otros individuos. Raskolnikof se fue derecho a ellos.
-¿Qué desea? -le preguntó uno de los porteros.
-¿Has estado en la comisaría?
-De allí vengo. ¿Qué desea usted?
-¿Están todavía los empleados?
-Sí.
-¿Está el ayudante del comisario?
-Hace un momento estaba. Pero ¿qué desea?
Raskolnikof no contestó; quedó pensativo.
-Ha venido a ver el piso -dijo el empapelador de más edad.
-¿Qué piso?
-El que nosotros estamos empapelando. Ha dicho que por qué han lavado la sangre, que allí se ha cometido un crimen y que él ha venido para alquilar una habitación. Casi rompe el cordón de la campanilla a fuerza de tirones. Después ha dicho: -Vamos a la comisaría; allí lo contaré todo.» Y ha bajado con nosotros.
El portero miró atentamente a Raskolnikof. En sus ojos había una mezcla de curiosidad y recelo.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
151
152
153
154
155
156
157
158
159
160
161
162
163
164
165
166
167
168
169
170
171
172
173
174
175
176
177
178
179
180
181
182
183
184
185
186
187
188
189
190
191
192
193
194
195
196
197
198
199
200
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-450
451-500
501-508
|