Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra)

Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra) - pág.820

Indice General | Volver

Página 820 de 838


Panza, a quien quiero más que a las pestañas de mis ojos.

-Vos decís muy bien, Sancho -dijo la duquesa-, y yo haré que mi Altisidora
se ocupe de aquí adelante en hacer alguna labor blanca, que la sabe hacer
por estremo.

-No hay para qué, señora -respondió Altisidora-, usar dese remedio, pues la
consideración de las crueldades que conmigo ha usado este malandrín
mostrenco me le borrarán de la memoria sin otro artificio alguno. Y, con
licencia de vuestra grandeza, me quiero quitar de aquí, por no ver delante
de mis ojos ya no su triste figura, sino su fea y abominable catadura.

-Eso me parece -dijo el duque- a lo que suele decirse:

Porque aquel que dice injurias,

cerca está de perdonar.

Hizo Altisidora muestra de limpiarse las lágrimas con un pañuelo, y,
haciendo reverencia a sus señores, se salió del aposento.

-Mándote yo -dijo Sancho-, pobre doncella, mándote, digo, mala ventura,
pues las has habido con una alma de esparto y con un corazón de encina. ¡A
fee que si las hubieras conmigo, que otro gallo te cantara!

Acabóse la plática, vistióse don Quijote, comió con los duques, y partióse
aquella tarde.





Capítulo LXXI. De lo que a don Quijote le sucedió con su escudero Sancho
yendo a su aldea


Iba el vencido y asendereado don Quijote pensativo además por una parte,
y muy alegre por otra. Causaba su tristeza el vencimiento; y la alegría, el
considerar en la virtud de Sancho, como lo había mostrado en la resurreción
de Altisidora, aunque con algún escrúpulo se persuadía a que la enamorada
doncella fuese muerta de veras. No iba nada Sancho alegre, porque le
entristecía ver que Altisidora no le había cumplido la palabra de darle las
camisas; y, yendo y viniendo en esto, dijo a su amo:

-En verdad, señor, que soy el más desgraciado médico que se debe de hallar
en el mundo, en el cual hay físicos que, con matar al enfermo que curan,
quieren ser pagados de su trabajo, que no es otro sino firmar una cedulilla
de algunas medicinas, que no las hace él, sino el boticario, y cátalo
cantusado; y a mí, que la salud ajena me cuesta gotas de sangre, mamonas,
pellizcos, alfilerazos y azotes, no me dan un ardite. Pues yo les voto a
tal que si me traen a las manos otro algún enfermo, que, antes que le cure,
me han de untar las mías; que el abad de donde canta yanta, y no quiero
creer que me haya dado el cielo la virtud que tengo para que yo la
comunique con otros de bóbilis, bóbilis.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 801 802 803 804 805 806 807 808 809 810 811 812 813 814 815 816 817 818 819 820 821 822 823 824 825 826 827 828 829 830 831 832 833 834 835 836 837 838 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-550   551-600   601-650   651-700   701-750   751-800   801-838  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados