Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra) Libros Clásicos

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-Es el caso -respondió la Dolorida -que desde aquí al reino de Candaya, si
se va por tierra, hay cinco mil leguas, dos más a menos; pero si se va por
el aire y por la línea recta, hay tres mil y docientas y veinte y siete. Es
también de saber que Malambruno me dijo que cuando la suerte me deparase al
caballero nuestro libertador, que él le enviaría una cabalgadura harto
mejor y con menos malicias que las que son de retorno, porque ha de ser
aquel mesmo caballo de madera sobre quien llevó el valeroso Pierres robada
a la linda Magalona, el cual caballo se rige por una clavija que tiene en
la frente, que le sirve de freno, y vuela por el aire con tanta ligereza
que parece que los mesmos diablos le llevan. Este tal caballo, según es
tradición antigua, fue compuesto por aquel sabio Merlín; prestósele a
Pierres, que era su amigo, con el cual hizo grandes viajes, y robó, como se
ha dicho, a la linda Magalona, llevándola a las ancas por el aire, dejando
embobados a cuantos desde la tierra los miraban; y no le prestaba sino a
quien él quería, o mejor se lo pagaba; y desde el gran Pierres hasta
ahora no sabemos que haya subido alguno en él. De allí le ha sacado
Malambruno con sus artes, y le tiene en su poder, y se sirve dél en sus
viajes, que los hace por momentos, por diversas partes del mundo, y hoy
está aquí y mañana en Francia y otro día en Potosí; y es lo bueno que el
tal caballo ni come, ni duerme ni gasta herraduras, y lleva un portante por
los aires, sin tener alas, que el que lleva encima puede llevar una taza
llena de agua en la mano sin que se le derrame gota, según camina llano y
reposado; por lo cual la linda Magalona se holgaba mucho de andar caballera
en él.

A esto dijo Sancho:

-Para andar reposado y llano, mi rucio, puesto que no anda por los aires;
pero por la tierra, yo le cutiré con cuantos portantes hay en el mundo.

Riéronse todos, y la Dolorida prosiguió:

-Y este tal caballo, si es que Malambruno quiere dar fin a nuestra
desgracia, antes que sea media hora entrada la noche, estará en nuestra
presencia, porque él me significó que la señal que me daría por donde yo
entendiese que había hallado el caballero que buscaba, sería enviarme el
caballo, donde fuese con comodidad y presteza.

-Y ¿cuántos caben en ese caballo? -preguntó Sancho.

La Dolorida respondió:

-Dos personas: la una en la silla y la otra en las ancas; y, por la mayor

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