Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra) - pág.249
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titubear la firmeza de Camila, y su honestidad tuvo harto que hacer en
acudir a los ojos, para que no diesen muestra de alguna amorosa compasión
que las lágrimas y las razones de Lotario en su pecho habían despertado.
Todo esto notaba Lotario, y todo le encendía.
»Finalmente, a él le pareció que era menester, en el espacio y lugar que
daba la ausencia de Anselmo, apretar el cerco a aquella fortaleza. Y así,
acometió a su presunción con las alabanzas de su hermosura, porque no hay
cosa que más presto rinda y allane las encastilladas torres de la vanidad
de las hermosas que la mesma vanidad, puesta en las lenguas de la
adulación. En efecto, él, con toda diligencia, minó la roca de su entereza,
con tales pertrechos que, aunque Camila fuera toda de bronce, viniera al
suelo. Lloró, rogó, ofreció, aduló, porfió, y fingió Lotario con tantos
sentimientos, con muestras de tantas veras, que dio al través con el recato
de Camila y vino a triunfar de lo que menos se pensaba y más deseaba.
»Rindióse Camila, Camila se rindió; pero, ¿qué mucho, si la amistad de
Lotario no quedó en pie? Ejemplo claro que nos muestra que sólo se vence la
pasión amorosa con huilla, y que nadie se ha de poner a brazos con tan
poderoso enemigo, porque es menester fuerzas divinas para vencer las suyas
humanas. Sólo supo Leonela la flaqueza de su señora, porque no se la
pudieron encubrir los dos malos amigos y nuevos amantes. No quiso Lotario
decir a Camila la pretensión de Anselmo, ni que él le había dado lugar para
llegar a aquel punto, porque no tuviese en menos su amor y pensase que así,
acaso y sin pensar, y no de propósito, la había solicitado.
»Volvió de allí a pocos días Anselmo a su casa, y no echó de ver lo que
faltaba en ella, que era lo que en menos tenía y más estimaba. Fuese luego
a ver a Lotario, y hallóle en su casa; abrazáronse los dos, y el uno
preguntó por las nuevas de su vida o de su muerte.
»-Las nuevas que te podré dar, ¡oh amigo Anselmo! -dijo Lotario-, son de
que tienes una mujer que dignamente puede ser ejemplo y corona de todas las
mujeres buenas. Las palabras que le he dicho se las ha llevado el aire, los
ofrecimientos se han tenido en poco, las dádivas no se han admitido, de
algunas lágrimas fingidas mías se ha hecho burla notable. En resolución,
así como Camila es cifra de toda belleza, es archivo donde asiste la
honestidad y vive el comedimiento y el recato, y todas las virtudes que
pueden hacer loable y bien afortunada a una honrada mujer.
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