Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra)

Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra) - pág.233

Indice General | Volver

Página 233 de 838


Decía él, y decía bien, que el casado a quien el
cielo había concedido mujer hermosa, tanto cuidado había de tener qué
amigos llevaba a su casa como en mirar con qué amigas su mujer conversaba,
porque lo que no se hace ni concierta en las plazas, ni en los templos, ni
en las fiestas públicas, ni estaciones -cosas que no todas veces las han de
negar los maridos a sus mujeres-, se concierta y facilita en casa de la
amiga o la parienta de quien más satisfación se tiene.
»También decía Lotario que tenían necesidad los casados de tener cada uno
algún amigo que le advirtiese de los descuidos que en su proceder hiciese,
porque suele acontecer que con el mucho amor que el marido a la mujer
tiene, o no le advierte o no le dice, por no enojalla, que haga o deje de
hacer algunas cosas, que el hacellas o no, le sería de honra o de
vituperio; de lo cual, siendo del amigo advertido, fácilmente pondría
remedio en todo. Pero, ¿dónde se hallará amigo tan discreto y tan leal y
verdadero como aquí Lotario le pide? No lo sé yo, por cierto; sólo Lotario
era éste, que con toda solicitud y advertimiento miraba por la honra de su
amigo y procuraba dezmar, frisar y acortar los días del concierto del ir a
su casa, porque no pareciese mal al vulgo ocioso y a los ojos vagabundos y
maliciosos la entrada de un mozo rico, gentilhombre y bien nacido, y de las
buenas partes que él pensaba que tenía, en la casa de una mujer tan hermosa
como Camila; que, puesto que su bondad y valor podía poner freno a toda
maldiciente lengua, todavía no quería poner en duda su crédito ni el de su
amigo, y por esto los más de los días del concierto los ocupaba y
entretenía en otras cosas, que él daba a entender ser inexcusables. Así
que, en quejas del uno y disculpas del otro se pasaban muchos ratos y
partes del día.
»Sucedió, pues, que uno que los dos se andaban paseando por un prado fuera
de la ciudad, Anselmo dijo a Lotario las semejantes razones:
»-Pensabas, amigo Lotario, que a las mercedes que Dios me ha hecho en
hacerme hijo de tales padres como fueron los míos y al darme, no con mano
escasa, los bienes, así los que llaman de naturaleza como los de fortuna,
no puedo yo corresponder con agradecimiento que llegue al bien recebido, y
sobre al que me hizo en darme a ti por amigo y a Camila por mujer propria:
dos prendas que las estimo, si no en el grado que debo, en el que puedo.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 201 202 203 204 205 206 207 208 209 210 211 212 213 214 215 216 217 218 219 220 221 222 223 224 225 226 227 228 229 230 231 232 233 234 235 236 237 238 239 240 241 242 243 244 245 246 247 248 249 250 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-550   551-600   601-650   651-700   701-750   751-800   801-838  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados