Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra)

Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra) - pág.23

Indice General | Volver

Página 23 de 838


muchas veces, hablando entre sí, que quería hacerse caballero andante e
irse a buscar las aventuras por esos mundos. Encomendados sean a Satanás y
a Barrabás tales libros, que así han echado a perder el más delicado
entendimiento que había en toda la Mancha.

La sobrina decía lo mesmo, y aun decía más:

-Sepa, señor maese Nicolás -que éste era el nombre del barbero-, que muchas
veces le aconteció a mi señor tío estarse leyendo en estos desalmados
libros de desventuras dos días con sus noches, al cabo de los cuales,
arrojaba el libro de las manos, y ponía mano a la espada y andaba a
cuchilladas con las paredes; y cuando estaba muy cansado, decía que había
muerto a cuatro gigantes como cuatro torres, y el sudor que sudaba del
cansancio decía que era sangre de las feridas que había recebido en la
batalla; y bebíase luego un gran jarro de agua fría, y quedaba sano y
sosegado, diciendo que aquella agua era una preciosísima bebida que le
había traído el sabio Esquife, un grande encantador y amigo suyo. Mas yo me
tengo la culpa de todo, que no avisé a vuestras mercedes de los disparates
de mi señor tío, para que lo remediaran antes de llegar a lo que ha
llegado, y quemaran todos estos descomulgados libros, que tiene muchos, que
bien merecen ser abrasados, como si fuesen de herejes.

-Esto digo yo también -dijo el cura-, y a fee que no se pase el día de
mañana sin que dellos no se haga acto público y sean condenados al fuego,
porque no den ocasión a quien los leyere de hacer lo que mi buen amigo debe
de haber hecho.

Todo esto estaban oyendo el labrador y don Quijote, con que acabó de
entender el labrador la enfermedad de su vecino; y así, comenzó a decir a
voces:

-Abran vuestras mercedes al señor Valdovinos y al señor marqués de Mantua,
que viene malferido, y al señor moro Abindarráez, que trae cautivo el
valeroso Rodrigo de Narváez, alcaide de Antequera.

A estas voces salieron todos, y, como conocieron los unos a su amigo, las
otras a su amo y tío, que aún no se había apeado del jumento, porque no
podía, corrieron a abrazarle. Él dijo:

-Ténganse todos, que vengo malferido por la culpa de mi caballo. Llévenme a
mi lecho y llámese, si fuere posible, a la sabia Urganda, que cure y cate
de mis feridas.

-¡Mirá, en hora maza -dijo a este punto el ama-, si me decía a mí bien mi
corazón del pie que cojeaba mi señor! Suba vuestra merced en buen hora,
que, sin que venga esa Hurgada, le sabremos aquí curar.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-450   451-500   501-550   551-600   601-650   651-700   701-750   751-800   801-838  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados