Sonetos (William Shakespeare) - pág.14
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Me alegro, mas ay, que dicha breve: Los envío de vuelta y entristezco.
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Mis ojos y mi pecho en mortal guerra Disputan el botín de tu belleza: Arróganse mis ojos tu semblante, Trofeo por mi pecho reclamado. Uno alega que en él feliz habitas En cofre que los ojos no atraviesan Argumento que la otra parte niega Afirmando ser dueña de tu imagen. Un jurado de dulces pensamientos, Huéspedes del pecho, se pronuncia Y por su veredicto se decide Cuál parte de cuál es pertenencia:
A mis ojos se debe tu figura, y tu amor a mi pecho corresponde.
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Mis ojos y mi pecho han concertado
Un pacto para mutuo beneficio,
Ya unos languidezcan por tu rostro
O suspiros de amor el otro exhale:
si mis ojos se hartan de tu imagen,
Mi pecho al festín es invitado;
Otras veces mi pecho los recibe
Compartiendo amorosos pensamientos.
Tu imagen y tu amor así preservan,
Y aunque lejos estés, estás presente,
Pues de los pensamientos huir no puedes
Y yo con ellos voy, y ellos contigo.
O si duermen, tu imagen en mis ojos A mi pecho despierta, y ambos gozan.
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Con cuánta cautela emprendí el viaje,
Poniendo a buen recaudo cada objeto
Para hallarlo intacto a mi retorno,
De manos traicioneras protegido.
Mas tú, de mis tesoros el más bello,
Dignísimo consuelo, cruel congoja,
Mi bien más entrañable y más valioso,
A ladrones vulgares te has expuesto.
No te quise encerrar en otro cofre.
Sino en el que no estás aunque estés siempre:
La cárcel sin rigores de mi pecho,
De donde entras y sales a tu propio antojo.
Y temo que aun de allí seas llevado, Pues por ti aún la verdad sería ladrona.
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Por si llega el momento (si llegare) En que juzgues, severo, mis defectos Y tu amor cierre el último balance Por prudentes consejos incitado, Por si llega el momento en que tú pases Rehusándome el sol de tu mirada, O tu amor, renunciando a lo que era, Actúe con reserva desdeñosa, Por si el momento llega hoy me consuelo Admitiendo que es poca mi valía Y alzo contra mí acusaciones Que mantengan las leyes de tu parte:
Si te vas, ay de mí, la ley te ampara, Nada puedo alegar en mi descargo.
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Continúo la marcha tristemente,
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