Penas por amor perdidos (William Shakespeare) - pág.51
Indice General
|
Volver
Página 51 de 64
.. BEROWNE.-Yo no soy sino un tonto, un pobre tonto. ROSALINA.-De no ser para tomar lo que me pertenece, diría que no está bien quitarme de este modo la palabra de la boca. BEROWNE.-¡Oh, vuestro soy así como cuanto poseo! ROSALINA.-¿Mío el tonto por entero? BEROWNE.-No puedo daros menos. ROSALINA.-¿Cuál era el disfraz que llevabais?
BEROWNE.-¿Dónde?, ¿cuándo?, ¿qué disfraz? ¿Por qué esta pregunta? ROSALINA.- Aquí, hace un instante. El disfraz engañador que ocultaba la cara peor para mostrar la mejor. EL REY.- Nos han reconocido. Se van a burlar de nosotros a más y mejor. DUMAINE.- Confesemos y echemos la cosa a broma. PRINCESA.- Diríase que estáis todo sofocado, Señor. ¿Por qué tiene Vuestra Majestad este aspecto tan turbado? ROSALINA.- ¡Socorro! ¡Sostenedle, pronto, que va a desfallecer! ¿Qué os pone tan pálido? Sin duda, es cosa del mareo. ¡Claro que cuando se viene de Moscovia. ..! BEROWNE.-He aquí cómo los astros vuelcan las calamidades sobre los perjuros. ¿Habrá una frente de bronce capaz de resistir más tiempo? Aquí estoy ante vos, señora. Aplastadme con vuestro desdén. Anonadadme a fuerza de sarcasmos. Perforad mi ignorancia con vuestro cortante espíritu. Desmenuzadme con vuestros hachazos más certeros. Por nada del mundo, ¡no!, volvería a rogaros que bailaseis, ni a rendiros homenaje disfrazado de ruso. Nunca más volveré, a firmar en versos escritos de antemano, ni en palabras dignas tan sólo de un escolar. Ni volveré, bajo un disfraz, a ver a mi señora, ni la celebraré más en rimas semejantes a la canción de un menestral ciego. Frases de tafetán, palabras de refinada seda, hipérboles de raído terciopelo, afectación rebuscada, retórica pedante; todas estas moscas de verano me han llenado hasta ponerme como un globo, tontamente hinchado de aire. Las repudio y hago promesa formal por ese guante blanco -¡en qué modo es blanca la mano Dios sólo lo sabe!-, de expresar, en adelante, mis sentimientos amorosos mediante sencillos sies o noes, modestos como tela de sayal, simples como la sencilla y modesta sarga. Y como prueba y para empezar, criatura -¡y Dios me asista!-, te diré que te amo con amor fuerte y sólido, sine resquebrajadura ni trampa. ROSALINA.- Nada de sine, os lo ruego. BEROWNE.- Sin duda, tengo aún restos de mi antiguo delirio. Excusadme; estoy enfermo; curaré poco a poco. Ya digo que paciencia, ¡ea! Poned sobre esos tres hombres que ves ahí el cartel: «¡El Señor tenga piedad de nosotros!» Están infestados hasta el fondo del corazón.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
51
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
64
>>>
Páginas
1-50
51-64
|