Penas por amor perdidos (William Shakespeare) - pág.31
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(Se oculta.
BEROWNE.-Todos jugamos al escondite, ¡viej
juego de niños! En cuanto a mí, aquí estoy, encara
mado en el cielo, como un semidiós, escrutand
desde arriba los secretos de los pobres bobos d
abajo. ¡Otro aún que viene a traer su trigo al moli
no! ¡Oh cielo, has colmado mis votos! ¡Dumain
también transformado! ¡Cuatro pavos en la mism
fuente
DUMAINE.-¡Oh archidivino arcángel! ¡Catalina
BEROWNE.-¡Oh archiprofano papanatas
DUMAINE.-¡El cielo es testigo de que jamás ojo
humanos vieron maravilla semejante a ti
BEROWNE.-¡Testigo es la tierra de cómo mientes
amiguito
DUMAINE.-¿Qué es el ámbar, el ámbar mism
junto a sus cabellos
BEROWNE.-¡Bah!, se dice que hasta hay cuervo
de color de ámbar
DUMAINE.-¡Derecha como un cedro
BEROWNE.-(Siempre aparte.) ¡Quita un poco, hom
bre, que a lo mejor es un poco cargada de espaldas
DUMAINE.-¡Hermosa como el día
BEROWNE.-Sí, como ciertos días en que el sol n
brilla
DUMAINE.-¡Qué no daría porque mis deseos s
viesen cumplidos
LONGAVILLE.-(Aparte.) ¡Y yo los míos
EL REY.-¡Y los míos también, santo Dios
BEROWNE.-¡Amén, con tal de que a los míos le
ocurra otro tanto! ¿No es esto una buena plegaria
DUMAINE.-¡Ay!, quisiera olvidarla; pero es com
una fiebre que reina en mi sangre y que me obliga
recordarla
BEROWNE.-¿Una fiebre que reina en tu sangre
¡Pues entonces una buena sangría, y que corra hast
llenar una aljofaina! ¡Error delicioso
DUMAINE.-Voy a releer una vez más lo que he es
crito
BEROWNE.-Veamos una vez más cómo el amo
sabe variar de inspiración
DUMAINE.-(Leyendo sus versos.
Un día, Amor -¡Oh día infortunado
era de Mayo el tiempo delicado-
vio una rosa, de primavera boca
jugando alegre con la brisa loca
De su corola, el raso delicios
Céfiro acariciaba presuroso
mientras el loco Amor, ardiendo en cel
enviaba sus súplicas, al cielo
Brisa feliz, que robas su caricia
¡cómo envidio que gustes tal delicia
Ella, ¡oh, rosa!, te envuelve y te embelesa
pues libre, no es esclava de promesa
¡Promesa dura a un corazón amante
joven, rendido Por pasión triunfante
Y, Pues, víctima es de tal apur
de perjurar, ¿sería tal perjuro
Júpiter mismo, por tu amor, ¡oh rosa!
negaría que Juno fuese hermosa
Y sólo por poder besar tu mano..
¡Su destino divino, haría humano
Voy a enviarla estos versos, y aún algo de prosa
limpia y clara, que la exprese de un modo total e
duro sufrimiento que me causa este amor tan ham-
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