Otelo (William Shakespeare) - pág.55
Indice General
|
Volver
Página 55 de 61
Mas, muerta tu llama, criatura perfecta de la naturaleza, no sabría dónde hallar el fuego prometeico que te diera nueva luz. Si arranco tu rosa no puedo hacer que reviva; por fuerza
se marchitará. La oleré en el rosal.
La besa.
¡Ah, aliento fragante, que tienta a la justicia par
que rompa su espada! ¡Otro, otro! Cuand
hayas muerto sigue así, que yo te mataré
te querré por siempre. ¡Otr o más, el último! L
grato nunca fue tan mortal. Me hace llorar. Per
es llanto cruel. La pena es divina: hier
lo que ama. Está despertando
DESDÉMONA ¿Quién es? ¿Otelo? OTELO Sí, Desdémona. DESDÉMONA ¿No te acuestas, señor? OTELO ¿Has rezado e sta noche, Desdémona? DESDÉMONA Sí, mi señor.
OTELO Si te queda algún pecado que no haya alcanzado la gracia del cielo, ruega su perdón.
DESDÉMONA ¡Dios santo! ¿Qué quieres decir con eso?
OTELO Vamos, reza y no tardes. Mientras, me retiraré. No quiero matar tu alma si no está preparada. ¡No lo quiera Dios! No voy a matarla
DESDÉMONA ¿Hablas de matar? OTELO Sí, eso he dicho. DESDÉMONA Pues que el cielo se apiade de mí. OTELO Amén, de todo corazón. DESDÉMONA Si dices eso, no creo que quieras matar me. OTELO ¡Mmm!
DESDÉMONA Sin embargo, me asustas, pues eres temible con esos ojos de fuego. Por qué tengo miedo
no sé, si no tengo culpa; pero siento miedo. OTELO Piensa en tus pecados.DESDÉMONA Son amores que te doy. OTELO Pues por eso has de morir.
DESDÉMONA Matar por amor es dar muerte cruel. ¡Ah! ¿Por qué te muerdes el labio? Alguna violencia conmueve tu cuerpo. Son presagios. Sin embargo, espero, espero que no irán contra mí.
OTELO ¡Calla y escucha!DESDÉMONA Bien, ¿qué ocurre?
OTELO A Casio le has dado aquel pañuelo tan querido que yo te regalé.
DESDÉMONA ¡No, por mi vida y mi alma! Mándale llamar y pregúntale.
OTELO Guárdate, alma mía, guárdate del perjurio. Estás en tu lecho de muerte.
DESDÉMONA Pero aún no he de morir.
OTELO Sí, ahora mismo; conque confiesa abiertamente tu pecado, pues negar con juramentos cada cargo no puede destruir ni ahogar la convicción que me atormenta. Vas a morir.
DESDÉMONA ¡Que Dios se apiade de mí! OTELO Pues, amén.
DESDÉMONA ¡Apiádate tú también! Jamás he pecado contra ti; jamás sentí por Casio nada más que el afecto común que Dios permite.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
51
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
>>>
Páginas
1-50
51-61
|