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Otelo (William Shakespeare) - pág.36

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OTELO ¡Tuviera el infame diez mil vidas! Una es poco, una no es nada para mi venganza, Ahora ya veo que es cierto. Mira, Yago, cómo echo al aire mi estúpido amor; adiós. ¡Negra venganza, sal de tu cóncava celda! ¡Amor, entrega corona y trono querido al odio salvaje! ¡Estalla, corazón, y suelta esa carga de lenguas de áspid!
Se arrodilla.
YAGO Sosegaos. OTELO ¡Ah, sangre, sangre, sangre! YAGO Tened calma. Acaso cambiéis de idea.
OTELO Jamás, Yago. Como el Ponto Euxino, cuya fría corriente e indómito curso no siente la baja marea y sigue adelante hacia la Propóntide y el Helesponto, así mis designios, que corren violentos, jamás refluirán, y no cederán al tierno cariño hasta vaciarse en un mar de profunda e inmensa venganza. Por ese cielo esmaltado, con todo el fervor de un sagrado juramento, empeño mi palabra.
YAGO No os levantéis.
Se arrodilla.
Estrellas que ardéis en lo alto, sed testigos, elemento
que nos ciñen y rodean, se
testigos de que Yago desde ahora consagr
la actividad de su cerebro, s
corazón y sus manos al servicio de
agraviado Otelo. Que dicte sus órdenes,
mi obediencia será compasión, po
cruel que sea la empresa


[Se levanta.]
OTELO Acojo tu afecto con franca aceptación, no con vana gratitud, y sin más demora te pongo a prueba. De aquí a tres días quiero que me digas que Casio no vive.
YAGO Mi amigo está muerto. Lo mandáis y está hecho. Mas a ella dejadla que viva.
OTELO ¡Así se condene la zorra! ¡Maldita, maldita! Vamos, ven conmigo. Voy a proveerme de algún medio rápido para acabar con el bello demonio. Desde ahora eres mi teniente.
YAGO Vuestro para siempre.
Salen.
III.iv Entran DESDÉMONA, EMILIA y el GRACIOSO.
Sale.
DESDÉMONA ¡Tú! ¿Sabes en dónde para el teniente Casio? GRACIOSO No puedo decir que pare.DESDÉMONA ¿Y por qué? GRACIOSO Porque un soldado no para y, si le llevas la contra, no hay quien lo pare. DESDÉMONA ¡Vamos! ¿Dónde se hospeda?
GRACIOSO Deciros dónde se hospeda es deciros que me paro. DESDÉMONA Y todo eso, ¿adónde lleva?
GRACIOSO No sé dónde se hospeda y si me invento una posada y digo que para en ésta o aquélla, el invento se me para en la garganta.
DESDÉMONA ¿Puedes inquirir por él y ser instruido en la respuesta? GRACIOSO Haré catequesis por el mundo: digo que haré preguntas y tendré contestación.


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