Otelo (William Shakespeare) - pág.23
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¡Voto a ... ! Con que me mueva
o levante este brazo, el mejor de vosotros ca
bajo mi furia. Hacedme saber cóm
empezó tan vil tumulto y quién lo provocó,
el culpable de esta ofensa, aunque sea m
hermano gemelo, para mí está perdido. E
una ciudad de guarnición, aún inquieta, co
la gente rebosando de pavor, ¿emprende
una pelea particular e
plena noche y en el puesto de guardia? E
demasiado. Yago, ¿quién ha sido?
MONTANO Si por parcialidad o lealtad de compañero no te ajustas al rigor de la verdad, no eres soldado.
YAGO No toquéis esa fibra. Que me arranquen esta lengua antes que ofender a Miguel Casio. Aunque creo que decir la verdad
no puede dañarle. Oídla, general. Conversand
Montano y yo, vien
uno clamando socorro
Casio detrás con espada amenazante, dispuest
a arremeter. Este caballero s
interpone y pide a Casio que se calme. Y
salí tras el tipo que gritaba, temiend
que sus voces, como luego sucedió, espantara
a las gentes. Mas fue veloz, logr
escapar, y yo volví al instante, porqu
oí un chocar y golpear de espadas
a Casio maldiciendo, lo que no había oído hast
esta noche. Cuando volví
que fue en seguida, los vi enzarzados
golpes y estocadas, igual que cuando vos despué
los separasteis. D
este asunto no puedo decir más. Lo
hombres son hombres, y hasta el mejor s
desquicia. Aunque Casio le ha hecho algo, pue
la furia no perdona al más amigo, m
parece que Casio también recibió de
fugitivo algún insulto grave qu
no tenía perdón.
OTELO Ya veo, Yago, que tu afecto y lealtad suavizan la cuestión en beneficio de Casio. Casio, aunque os aprecio, nunca más seréis mi oficial.
Entra DESDÉMONA con acompaizamiento.
¡Mirad! ¡Hasta mi amor se ha levantado!-Serviréis de ejemplo.DESDÉMONA ¿Qué ha ocurrido?
OTELO Ya nada, mi bien. Vuelve a acostarte.-Señor, de vuestra cura yo mismo me hago cargo. -Lleváoslo.
[Sacan a MONTANO.]
Yago, mira por toda la ciudad
calma a los que se han alborotado co
la riña. -Vamos, Desdémona. Al guerrero l
contienda perturba el dulce sueño
Salen OTELO, DESDÉMONA y acompañamiento.
YAGO ¿Estáis herido, teniente? CASIO Sí, y no tengo cura. YAGO No lo quiera Dios.
CASIO ¡Honra, honra, honra! ¡He perdido la honra! He perdido la parte inmortal de mi ser y sólo me queda la parte animal.
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