Los dos hidalgos de Verona (William Shakespeare) - pág.14
Indice General
|
Volver
Página 14 de 44
VALENTÍN. -Como a mí mismo. Desde la infancia hemos estado juntos, si bien yo he sido un perezoso y he descuidado aprovechar el tiempo para revestir mi edad madura de una perfección completa. No ha sucedido así con Proteo . -que tal es su nombre-, sino que ha empleado con hermosa ventaja sus días. Joven por edad, pero viejo en experiencia; aunque su cabeza es verde, su juicio está maduro. En fin -a pesar de que su mérito está por encima de cuanto pueda decir-, nada le falta en cuanto a persona y talento y reúne todas las cualidades de un perfecto hidalgo.
DUQUE. -¡Caramba! De no fallar el elogio, es tan digno del amor de una emperatriz como apto para consejero de un emperador. Bien, caballero; pues ese hidalgo ha llegado a mi corte, recomendado por grandes potentados, y se propone pasar en ella algún tiempo. Supongo que no os desagradará la noticia.
VALENTÍN. -De haber tenido yo algo que desear hubiera sido su presencia.
DUQUE. -Recibidle como conviene a su mérito, Silvia; contigo hablo, y con vos, señor Turio. En cuanto a Valentín, no necesita mis exhortaciones. Os lo voy a enviar al instante. (Sale.)
VALENTÍN. -Es el joven de quien dije a vuestra señoría que hubiera venido conmigo de no haberle retenido su dama prisioneros los ojos en sus miradas de cristal.
SILVIA. -Tal vez los haya libertado ahora para empeñar en otro su fe.
VALENTÍN. -Seguramente no, señora; pienso que todavía los retiene cautivos.
SILVIA. -Pues entonces está ciego y, siéndolo, ¿cómo ha podido venir hasta vos?
VALENTÍN. -Bien sabéis, señora, que Amor tiene veinte pares de ojos.
TURIO. -Pues hay quien dice que es completamente ciego.
VALENTÍN. -Para los amantes como vos, Turio. Amor cierra los ojos ante un objeto repugnante.
SILVIA. -Basta, basta. Aquí llega el hidalgo. (Entra PROTEO.)
VALENTÍN. -¡Bien venido, querido Proteo! Señorita, os ruego confirméis mi acogida con una distinción especial.
SILVIA. -Su propio valer es garantía de la satisfacción que nos causa con su presencia, si se trata de quien tan frecuentemente habéis deseado tener noticias.
VALENTÍN. -Él es, señorita, y dignaos permitir, hermosa dama, que comporta conmigo el honor de servir a vuestra señoría.
SILVIA. -Poco es el ama para tan distinguido servidor.
PROTEO. -Nada de eso, dulce señora; el servidor es demasiado insignificante para merecer una mirada de dama tan gentil.
VALENTÍN. -Abandona esas modestias. Encantadora señorita, aceptadle por vuestro servidor.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
>>>
|