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Guía del Juego para los Amantes del Casino - La Ruleta - Pág. 3

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7.Sistemas de juego
Algunos jugadores de ruleta que apuestan principalmente a números sueltos se dejan conducir por asociaciones sentimentales o hechos ocasionales, tales como cumpleaños, que pueden expresarse numéricamente. Sin embargo, resulta mucho más satisfactorio -aunque no necesariamente más lógico- jugar de acuerdo con un sistema.

La ruleta es el juego que mejor se presta a la práctica de sistemas, aunque, como es evidente, éstos no garantizan de antemano el éxito; a largo plazo, la banca tiene que ganar en virtud del permanente margen de beneficios que se reserva. Las personas que responden a tentadores anuncios que prometen algún revolucionario sistema de juego que garantiza una ganancia segura, están siendo, por desgracia, engañadas, como indudablemente más tarde comprueban.

En la ruleta, con una considerable diversidad de posibles apuestas y pausas relativamente largas entre jugadas, sobre todo en la modalidad francesa, se dispone de tiempo suficiente para anotar los números a medida que van saliendo e intentar dilucidar una secuencia, con el objeto de predecir el lugar donde la bolita se detendrá en la siguiente jugada. Sin embargo, nunca se debe olvidar que el que un número o color triunfe dos veces seguidas no descarta la posibilidad de que lo haga de nuevo en la siguiente tirada; las probabilidades son exactamente las mismas para cada tirada. Aún así, cuando los números parecen salir a rachas, con frecuencia muchas personas creen haber descubierto la razón de una secuencia y disponer de un mágico presentimiento que les da a conocer el siguiente resultado.

El objetivo de la mayoría de los sistemas de apuestas no es tanto el anticipar el siguiente resultado, como el de dotar al juego de una estructura que comporte más posibilidades de éxito en relación a secuencias con cierta frecuencia de aparición. Sobre la misma secuencia de tiradas, dos jugadores que se atengan a un sistema conjunto de apuesta a probabilidades opuestas pueden llegar a obtener un beneficio, siempre que ninguno de ellos acierte una secuencia adversa.

Los sistemas de apuestas no tienen que ser necesariamente complicados para ser efectivos; los que se describen a continuación se dominan fácilmente si se ensayan previamente un poco. Pero, ¡atención!: no elija el primero que le parezca oportuno, para inmediatamente ponerlo en práctica. Es más conveniente ensayarlo primero fuera de la mesa.

Es también esencial determinar el capital necesario para operar en un sistema en particular y optar a una razonable oportunidad de éxito. En cuantas más partes pueda dividir su capital, mejor. Carece de sentido poner en práctica un sistema que acarree la pérdida del capital tras una serie de tres o cuatro resultados adversos. Probar un nuevo sistema en la mesa sin haberlo ensayado puede acabar siendo una manera muy cara de aprender en los errores.

Redoble y antirredoble
Como se ha mencionado en la introducción, el sistema del redoble consiste simplemente en doblar la apuesta después de cada vez que se pierde. Se empieza con una unidad y luego se continúa apostando 2, 4, 8, 16, 32, 64, 128 y así sucesivamente hasta el límite que fijen sus posibilidades, o hasta el establecido por la casa. En cada jugada con éxito este sistema produce un beneficio de una unidad. Pero, como se ha dicho, es caro y, de no triunfar, rápidamente ruinoso.

El sistema consistente en apostar a redoble inversamente se denomina antirredoble. Suponga que usted decide sacar partido de una racha de ocho rojos (o negros) en fila, en lugar de -como es usual- ser «barrido» porque resulte desfavorable. En tal caso, deberá apostar primero una unidad y tras cada acierto ir doblando la apuesta, podrá hacerlo simplemente dejando cada vez sus ganancias en la mesa. Si consigue completar una serie de ocho aciertos consecutivos, sus cantidades se habrán ido doblando desde la primera apuesta de una sola unidad hasta conseguir un beneficio de 1 + 2 + 4 + 8 + 16 + 32 + 64 + 128 = 255 unidades. Tras cada fracaso apueste sólo la unidad inicial.

El lado negativo de este sistema consistirá en que el número total de resultados negativos, aunque supongan la pérdida de una unidad cada vez, excederá al de los acertados. Ello se debe a que la probabilidad de ocurrencia de una secuencia de ocho aciertos es 1/286, si sólo participa el cero, y tan sólo 1/395, si también lo hace el doble cero. Por tanto, aunque gracias al antirredoble se pueda imprimir cierto giro a las probabilidades, las inexorables leyes que las rigen no pueden ser modificadas.

El Labouchére
Personalmente, el sistema Labouchére me agrada por lo manejable que es en términos de dinero. Se opera siguiendo un método de cancelación de apuestas. Fundamentado en apuestas a probabilidades iguales, su puesta en práctica no ofrece dificultades.

Tome por ejemplo seis números: 1,2,3,4,5,6 (podrían ser igualmente cuatro números, por ejemplo: 1,3,5,7 ó 3,3,3,3) y apueste el valor indicado por la suma del primero más el último, en este caso 1 + 6 = 7. Si gana, añada las ganancias (7) a la serie, con lo que ahora estará formado por. 1,2,3,4, 5,6,7, y de nuevo apueste la suma del primero y último número: 1 + 7 = 8. Usted habrá apostado sus ganancias de la manera más exhaustiva, es decir, añadiéndolas cada vez.

Cuando pierda la opuesta, elimine el primero y el último número de la secuencia 1,2,3,4,5,6, y apueste de nuevo por la suma del primer y último número, que ahora es 2 + 5 = 7. Si el siguiente resultado es también adverso, proceda del mismo modo, 2,3,4,5, y apueste las restantes siete unidades.

Si esta última apuesta fracasa, el proceso finaliza y usted está liquidado. No obstante, la pérdida total no es desastrosa: 1+2+3+4+5+6=21 unidades.

De acertar una buena racha, usted puede sumar ganancias y cubrir las pérdidas por algún tiempo, si se impone de antemano la obligación de clausurar una serie de apuestas tras conseguir determinado beneficio. Tres aciertos consecutivos, por ejemplo, le comportarían un beneficio de 24 unidades, y en este punto sería conveniente embolsarse las ganancias e iniciar una nueva serie de apuestas utilizando el mismo sistema.

El sistema Labouchére se practica en su forma inversa eliminando el primero y el último número en las apuestas ganadoras y restándolos en las perdedoras. Al eliminar los números en las apuestas ganadoras -procedimiento menos ambicioso que el de jugarse las ganancias- se acaba rápidamente con las series, con lo que cada vez que hay éxito se obtiene un beneficio equivalente a la suma total de los números que componían la serie inicial. El peligro reside en que una mala racha obliga a asumir riesgos cada vez más altos.

Tome, por ejemplo, la serie 1,3,5,7. Si triunfa la primera apuesta, de valor 1 + 7 = 8, excluya ambos números, 1,3,5, 7, y apueste con los restantes, 3 + 5 = 8. Si nuevamente gana, la serie se clausura con un beneficio de 16 unidades, que es el que obtiene para todas las series con éxito.

Si pierde la primera apuesta, 1 + 7, debe incluir el valor de la suma en la serie, que ahora estará integrada por 1,3,5,7, 8, y apostar nuevamente por valor de la suma del primero y el último número: 1 + 8 = 9. Si también fracasa ésta, se procede del mismo modo; la serie será 1,3,5,7,8,9 y el valor de la siguiente apuesta 10. Tras una docena de jugadas con sólo tres aciertos, su pérdida sería de unas cien unidades y se iría incrementando en unas treinta por cada tirada. Por tanto, si usted decide jugar con este sistema, delimite de antemano qué capital puede arriesgar y, si lo pierde, retírese. De lo contrario, muy probablemente sólo ampliará sus pérdidas.

El D`Alembert
Otro famoso sistema de apuestas a probabilidades iguales, el «d'Alembert», consiste en agregar a la apuesta una unidad después de cada jugada perdida y restársela después de cada resultado favorable. Cada vez que el valor de su apuesta llegue a cero, usted dispondrá de beneficio, cuya cuantía dependerá del número de jugadas que haya abarcado la serie. Sin embargo, este sistema, al igual que el Labouchére a la inversa, conlleva el riesgo de que una sucesión de jugadas perdedoras conduzca a un incremento vertiginoso de la cantidad apostada.

Tomando la serie de resultados P, G, P, G, P, G, G, G, como ejemplo, la secuencia de apuestas se distribuiría como sigue:
CuantíaResultadoTotal
acumulado
Primera apuesta
Segunda apuesta
Tercera apuesta
Cuarta apuesta
Quinta apuesta
Sexta apuesta
Séptima apuesta
Octava apuesta
Novena apuesta
Décima apuesta
1
2
3
2
3
2
3
2
1
0
Pierde
Pierde
Gana
Pierde
Gana
Pierde
Gana
Gana
Gana
Empieza de nuevo
-1
-3
0
-2
+1
-1
+2
+4
+5

Nuevamente recomendamos que ensaye este sistema fuera de la mesa antes de ponerlo en práctica. En este sentido, es tan esencial tener un dominio que le permita decidir con tranquilidad, como estar mentalizado para detenerse en el momento oportuno -es decir, tras haber ganado una cierta cantidad predeterminada o haber perdido la que se podía permitir-.

Cuando en el transcurso de una serie se encuentre con que sólo dispone de unas pocas fichas y precise de una cantidad considerable de ellas para la siguiente tirada, tiene varias alternativas. Puede detenerse en ese punto y dar por finalizado su juego; dedicar esas pocas fichas a otras series confiando en que recuperará su capital, o bien arriesgarlas en algunas jugadas fuertes: la suerte es un hada mágica.

Apuestas a pleno y otras apuestas arriesgadas
A la hora de elegir un número, resulta tentador inclinarse por uno que no haya salido en mucho rato, lo cual es absolutamente irracional. La falacia consiste en suponer que a lo largo de una noche, por ejemplo, los resultados se compensan. Aún así, posiblemente mantendrá usted su mente bien ocupada en anotar que una serie de seis u ocho resultados no contiene una determinada docena, o que en una serie de doce resultados no aparece una sextina en particular. Ahora bien, mientras tenga presente que tal sistema es tan erróneo como cualquier otro, no saldrá perjudicado.

A la inversa, el hecho de que un número aparezca una o dos veces seguidas, no le resta probabilidades de hacerlo en la siguiente tirada. Como ya conocemos, la probabilidad de salir es para cualquier número 1/37 (en la ruleta francesa), y la de que un mismo número salga dos veces consecutivas es 1/37 x 1/37, ó lo que es lo mismo 1/1369. No obstante, éstas constituyen las probabilidades a priori; una vez que ha salido el número dos veces consecutivas, la probabilidad de que vuelva a hacerlo por tercera vez es la misma: 1/37. Recuerde: ¡la ruleta no tiene memoria!

Un método personal
Finalmente, desearía divulgar mi método de juego, con la advertencia que no es ni peor ni mejor que ningún otro. Antes de practicarlo, decida cuanto está dispuesto a perder y divídalo por la mitad. Juegue a apuestas de probabilidades idénticas (rojo-negro, par-impar, pasa-falta) con la primera mitad del dinero, y si tiene suerte y gana algunas jugadas, canjee la otra mitad por dinero y consérvelo. A continuación, haga apuestas a números sueltos con las ganancias, con la esperanza de acertar alguna. Si tiene éxito, cuando haya acumulado cierta cantidad, diez o veinte unidades, por ejemplo, sepárela del resto, o mejor, canjéela de nuevo por dinero.

Si los resultados no le son favorables, vuelva a apostar a probabilidades iguales con la primera mitad de la cantidad inicial. Posiblemente acumule otra vez lo suficiente como para intentar nuevamente apuestas arriesgadas; de ocurrir lo contrario habrá tenido usted una buena racha y solamente habrá perdido la mitad de su cantidad inicial.

Si, desde el principio, las apuestas a probabilidades iguales resultan desfavorables, invierta la segunda mitad de su dinero en apuestas a números. Si ha de perder, es mejor hacerlo con clase, abandonando las apuestas a probabilidades iguales.

Cuando haya agotado la cantidad predeterminada se ha acabado -y aquí viene lo difícil-, ¡Retírese!


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