REINO UNIDO - pág.5
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REINO UNIDO. El Parlamento, distribuido en dos cámaras (Lores y Comunes), asumió crecientes responsabilidades de gobierno y, para defenderlas, no dudó de enfrentarse por la fuerza a las pretensiones absolutistas de los reyes. Oliver Cromwell se erigió en su hombre fuerte y gobernó dictatorialmente el país entre 1649 y 1658. El poderío de la flota inglesa afianzó el dominio británico en América, Asia y África, a expensas de las posesiones holandesas y portuguesas. En los inicios del s. XVIII, los tratados de Utrecht afirmaron la supremacía colonial británica frente a Francia y España. La entronización de Jorge I (1714-1727), elector de Hannover, constituyó una nueva prueba de fuerza del Parlamento frente a los partidarios del absolutismo monárquico. La pérdida de las colonias de Norteamérica, que se independizaron con el nombre de Estados Unidos de América (1783), provocó una fuerte crisis. En 1793 la Gran Bretaña, nombre oficial del país entre 1707 y 1801, declaró la guerra a la naciente Francia republicana. El enfrentamiento entre ambas potencias finalizó con la derrota de los ejércitos de Napoleón (1815). El dinamismo de la clase dirigente británica y el éxito de la revolución industrial elevaron al Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda a la posición de primera potencia mundial. Las reformas agrarias, sociales y educativas se sucedieron, pero el acelerado ritmo impuesto a la economía produjo emigraciones masivas hacia los núcleos industriales y engendró importantes bolsas de pobreza entre la población, en las que creció un activo movimiento obrero. La reina Victoria (1837-1901) gobernó sobre un imperio en su máximo esplendor. Proclamada emperatriz de la India, concedió la independencia a Australia y Canadá. Durante su largo reinado, los conservadores liderados por Benjamin Disraeli y los liberales de William Gladstone se alternaron en el poder.
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